Editorial Tinta Mala en Casa Tía Julia

Conozco a Gaztea Ruiz desde los tiempos en que éramos estudiantes de Periodismo en la Universidad del País Vasco. Eso es hace tanto tiempo que incluso fue él quien maquetó el n.10 de Revista Iguazú, el primer ejemplar con el formato actual de la revista (antes de esa maqueta suya la revista tenía un formato A4). Sin embargo, como suele pasar, nos habíamos perdido la pista durante años, hasta que cuando yo empecé con esta locura de Casa Tía Julia él supo del proyecto y me escribió para decirme algo así como «lo has conseguido, estás haciendo lo que decías en la universidad que harías». Y sí, él fue el primero en recordármelo, pero es cierto que ya con 18 o 19 años yo, aparte de estar poniendo en marcha otro de mis sueños (una revista literaria) ya hablaba de lo mucho que me gustaría crear una «casa rural literaria» o una «cooperativa de gente interesante», ideas que ahora, de otra manera, desarrollo en Casa Tía Julia – Refugio de Ideas. Leer más »

Peñalcázar, un pueblo abandonado con muralla, calzada romana y vistas increíbles

No recuerdo con exactitud qué edad tenía la primera vez que fui a Peñalcázar, pero debía tener unos 12 o 13 años, es decir, hará unos 25 años. Recuerdo que fui con mis padres y mis tíos de Reznos y que cuando llegamos a la fuente de abajo había un pastor con unas cabras y que una de ellas escupió a mi padre, uno de esos recuerdos ridículos que se queda ahí a lo largo de los años. Leer más »