Por qué elegí Leetchi.com para el bote -o «crowdfunding»- de Casa Tía Julia


leetchiLa búsqueda de la plataforma de crowdfunding perfecta

Tras mi desilusión con las ayudas públicas, me puse a mirar un montón de plataformas de «crowdfunding», de las que al final había 3 que me convencían: Verkami, Goteo y, sin ser una plataforma, sino un plugin instalable en WordPress, Ignition Deck (con quienes además yo había colaborado en sus inicios, comprando la versión beta).

Verkami y Goteo tenían la ventaja de contar con una sólida comunidad alrededor, pero tenían la gran desventaja de que son plataformas “o todo o nada”, donde si no consigues todo el dinero que pides en 40 días, te quedas sin nada, a pesar de las aportaciones que se hayan hecho. Aparte de eso, las dos tenían una comisión del 5% a la que se tenía que sumar la de Paypal, del 3,4% más una tarifa fija de 0,35 € por aportación. Ignition Deck tenía la ventaja de que era totalmente configurable, que no tenía un máximo de días, que no era todo o nada (el dinero recibido iba directamente a mi cuenta) y que al ser autoinstalado sólo tenía el coste de comprar el plugin, 79 dólares, que además yo había pagado ya -es más, por haberles ayudado al principio en realidad yo había pagado 49 dólares-). Seguía teniendo la pega de la comisión de Paypal, porque no podía admitir donaciones de 1 o 2 euros, por ejemplo (que para mí son muy bienvenidas), ya que en una donación de 1 euro, yo recibía 1 menos 3,4% = 0,966 menos 0,35 = 0,616. Así y todo, a falta de algo mejor, ya tenía montada una web con Ignition Deck funcionando, cuando descubrí Leetchi.com.

¿Y qué es eso de nombre tan raro e impronunciable? Bueno, pues es una web en la que se pueden crear botes (en el País Vasco -donde nací- lo del “bote” es un clásico) para reunir dinero entre amigos con un objetivo común. El más típico puede ser una lista de bodas, por ejemplo, o un cumpleaños, pero también puede ser un viaje o hacer camisetas para un concierto, o lo que se os ocurra. Os parecerá curioso, pero Leetchi lo descubrí en uno de esos anuncios patrocinados de Twitter que parece que nadie lee y claro, una no se va a fiar tan fácilmente de uno de esos anuncios, así que me puse a investigar a ver si ese sistema de bote me convenía o no.

Las razones para elegir Leetchi.com

1) Yo quería algo donde el pago se pudiera hacer fácilmente y de manera segura por tarjeta, porque mucha gente se liaba con el pago con Paypal (que también se hace con tarjeta, pero el proceso no es ni de lejos tan “limpio” y usable como el de Leetchi).

2) La comisión es del 4%. Tal cual, sin cargos extras, ni añadidos, ni comisión de Paypal ni nada más. De cada donación, Leetchi se queda el 4% y yo el resto (eso ya superaba a Goteo y Verkami y a todas las demás plataformas de crowdfunding que había visto). En el ejemplo anterior de 1 €, yo me quedaría con 0,96. El dinero se ingresa en la cuenta que haya decidido.

3) El ingreso del dinero en la cuenta se puede hacer de manera gradual, esto es, si ahora hay 1800 euros en el bote de Casa Tía Julia, yo puedo retirar 1000 ya mismo y dejar 800 y que el bote siga funcionando con normalidad. Es decir, que funciona más como una cuenta corriente online que como un depósito fijo.

4) El plazo de finalización del bote (o campaña de crowdfunding) es totalmente flexible, puedes poner la fecha que quieras, e incluso aún mejor, la puedes cambiar aunque ya se haya iniciado la campaña.

5) Los datos de las personas que han participado (su nombre, mail y fecha de participación) te los puedes descargar en un excel (esto para mí era básico, que los datos fueran míos y no de la plataforma).

6) En cuanto a seguridad, Leetchi.com tiene una autorización especial como «entidad de dinero electrónico» por la «COMISIÓN DE SERVICIOS DEL SECTOR FINANCIERO DE LUXEMBURGO« (CSSF). Por lo que leí, no pusieron el servicio en marcha hasta tener esta autorización, y es de las pocas plataformas que la tiene.

Y luego, aparte de eso, también hay dos cuestiones personales que me hicieron decantarme por Leetchi:

7) La fundadora es una mujer. Igual es una tontería, pero siempre parece que este tipo de empresas o «start ups» del sector tecnológico las dirigen hombres, y mira, me hizo gracia ver a Céline Lazorthes.

8) El community manager (y encargado de la atención al cliente), tenía nombre vasco, Endika, y efectivamente resultó ser vasco, y más majo que las pesetas. Al pobre le di la brasa con un montón de cosas cuando creé el bote y me ha atendido fantásticamente. Imaginaos que yo le escribía mails de madrugada en plan “este link me lleva a una página rara” o “esto lo veo en francés” o “¿por qué no cambiáis el botón de sitio para mejorar la usabilidad y bla bla bla?” y que no solo me respondió a todo, sino que incluso aplicaron algunas de mis sugerencias.

Y lo mejor de todo (no sé si habréis llegado a leer hasta aquí, pero en cualquier caso lo anunciaré específicamente en un post más breve):

En Leetchi.com les ha gustado tanto Casa Tía Julia que NO NOS COBRARÁN COMISIÓN de aquí a final de año, por lo que TODO EL DINERO DEL BOTE IRÁ ÍNTEGRO a las tejas de Casa Tía Julia. Así que después de esto, entenderéis que esté enamorada de esta gente 🙂

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